Journal

Un Gran Hombre

Quisiera dar gracias infinitas a todos los que nos reunimos para honrar y celebrar la vida de un gran hombre. Cuando un gran hombre nos deja, no existen palabras suficientes para describir el gran vacío que deja dentro de nosotros. Pero, así como existe ese hueco que parece que no podemos llenar con nada, existen un sin fin de enseñanzas y proezas que nos hacen rebosar de júbilo y nos dejan la satisfacción de saber que nuestras vidas fueron tocadas por un ser iluminado quien descubrió mucho antes que nosotros el secreto de la vida. Un ser que vivió y disfrutó cada instante de sus días en plena conciencia. Como dijo el maestro espiritual OSHO en su libro de “El Arte de Vivir y Morir”:

¿Cuál es el secreto del arte de la vida? El secreto es este: vive en plena conciencia. No andes a tientas en la oscuridad; no camines en el sueño, camina en conciencia. Hagas lo que hagas, no importa lo que sea, incluso si es tan insignificante como abrir y cerrar los ojos, hazlo con cuidado, hazlo conciencia. Quién sabe, todo puede depender de esa pequeña acción, de abrir y cerrar los ojos. ¡Puedes estar caminando por el camino y ver a una mujer, y podrías pasar el resto de tu vida junto a ella! Incluso abriendo y cerrando los ojos, mantente alerta.”

De ti aprendí papá, que todo momento, cuán insignificante pareciera, merecía disfrutarse. Que cada bocado que probaba debía saborearlo y degustarlo. Que cada caminata que tomara debía mantenerme alerta, para ir descubriendo y deleitando mis sentidos con cada maravilla creada por la naturaleza y por el hombre.

De ti aprendí a tomarle amor a la lectura y al conocimiento, y en especial a la historia, porque como bien decías: ““un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

De ti aprendí a honrar y cuidar mi cuerpo, el cual ahora entiendo es simplemente un lienzo en blanco sobre el cual proyectamos nuestros pensamientos. Un lienzo que tu cubriste con pensamientos de amor y grandeza, y con el cual trascendiste los límites de las leyes ordinarias de la física. Incluso en estos últimos días, lograste dejar boquiabiertos a los doctores quienes no podían comprender como podrías seguir platicando como si nada y haciendo reír a todo el personal que nos atendía. Incluso en estos últimos momentos, lograste apantallar y sorprender a todos.

Papá, fuiste la expresión infinita del amor. Tuviste una paciencia extraordinaria conmigo y con mi mama. Fuiste el padre más amoroso, siempre orgulloso de los logros de mi hermano y míos, que siempre fueron gracias a ti. Tu generosidad y bondad hacia los que entraban en tu vida ha dejado marcado los corazones de todos los que hoy estamos aquí y más. Solo espero que todos los que tuvimos la fortuna de cruzarnos en tu camino podamos mantener, aunque sea, una fracción de tu espíritu explorador y guerrero dentro de nosotros, para que podamos vivir y disfrutar de este mundo a tu manera.  

Como dice una de mis frases favoritas de Rumi:

“Naciste con potencial. Naciste con bondad y confianza. Naciste con ideales y sueños. Naciste con grandeza. Naciste con alas. No estás destinado para gatear, así que no lo hagas. Tienes alas. Aprende a usarlas y vuela “.

Ahora, me gustaría dejarlos con una oración de mi guía espiritual Marianne Williamson.

Mientras el cuerpo muere, el espíritu no. No olvidemos que aquellos a quienes amé, pero que perdí a la muerte, no se pierden en absoluto. Más bien, viven en el reino plácido más allá del tiempo y el espacio. Ellos no están perdidos para mí y yo no estoy perdida para ellos.

Que un cordón de oro entrelace mi corazón a aquellos a quien amo que han pasado más allá del velo. Que mi ojo interior se abra, para que pueda ver la realidad de la vida eterna. Que la muerte no me tiente a olvidar que lo que Dios crea y a quien Dios crea es creado para siempre.

Querido Dios,
Pongo en Tus manos mi dolor y pena
Sobre la muerte de mi padre, Luis Ríos Monreal.
Que mi mente se cure de los engaños del mundo.
Para que realmente pueda ver
Que la vida sigue para siempre.
Que mi corazón se abra
A la verdad superior
De la vida sin fin.
Y así sea.
Amén

Spread the love

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *